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Manifiesto

La filosofía se ha transformado en algo ambiguo; ha caído en una especie de inutilidad académica. Cada vez es más común ver que se cierran las facultades de filosofía; y se eliminan cursos como lógica y argumentación para llevarlos a una mínima o nula revisión de aspectos formales. En otros espacios la filosofía no ha recibido mejor trato que aquel recibido en la academia: no se ve la utilidad de la filosofía en la cotidianidad, ello porque los filósofos se han dedicado a manejarla de tal manera que resulte incomprensible e inaccesible para los no filósofos. En la academia, así como en la cotidianidad, se tiene una filosofía desconectada del mundo; ha quedado solamente para que los académicos eleven su nivel de erudición en el tema, o al menos lo aparenten. La filosofía no está respondiendo a los problemas e inquietudes del ser humano en el mundo contemporáneo.

 

(Para leer más, se recomienda descargar el documento adjunto).

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